LO QUE NADIE CUENTA. LA GRAN FLOTA CHINA, DESCUBRIDORES ATEMPORALES

30.12.2014 23:01

Buenas noches amigos,

“Yo, Dewei[1], hijo de Ji-Jie, escriba al servicio de nuestro señor, el Gran Almirante Zhen He, en el vigésimo tercer día desde que zarpamos de Nanking, vengo a relatar lo que de real acontecer tiene lugar en el transcurrir de nuestra empresa, magna epopeya para la glorificación aún mayor de nuestro emperador Yongle[2], segundo de la dinastía Ming.

El mar está en completa calma. La noche clara. En el cielo, miles de faroles chinos vuelan al encuentro con su amada, la luna llena; se alzan configurando un enorme mosaico de luces en ascensión que iluminan a toda la flota. En cada nave decenas de marineros encienden las velas en un ceremonioso y profundo ritual. Los rostros de la tripulación, cerca de 10.000 hombres, se alimentan con estas llamas de esperanza y anhelo. Al frente de esta, nuestra gigantesca flota expedicionaria, se encuentra un hombre cuyo semblante serio personifica la transcendental importancia de tamaña empresa, la conquista de los océanos para el emperador Yongle por nuestro Gran Almirante Cheng Ho[3].

La flota la componen más de un centenar de inmensos juncos transoceánicos. Algunos de ellos alcanzan los 130 metros de largo y 60 de ancho, albergando hasta 10 pisos desde bodega hasta cubierta, componiéndose por un triple casco de madera de teca, llegando a albergar hasta 9 palos.

La logística e intendencia  de semejante expedición adquiere proporciones nunca vistas hasta ahora.

Hay barcos de guerra y de carga que se intercalan con los dedicados exclusivamente a la exploración. Las necesidades de alimentación para esta encomienda implica que algunos de los bajeles se constituyan en auténticas granjas flotantes, unos dedicados a la cria de animales como cerdos, pollos o patos, y otros a cultivo de plantas como la soja, que servía además para desalinizar el agua de mar.

Sirvan mis palabras para constatar la grandeza de nuestro señor, a cuyo servicio Allah ha tenido a bien destinar semejantes recursos. Con la sabiduría y experiencia de nuestro Almirante Zheng y la magnanimidad de nuestro dios conseguiremos llevar a buen puerto nuestra aventura.

¡Allah-u-Akbar! [4]

 

Sin duda ninguna, estamos ante un cuaderno de bitácora ficticio por quien se supone que fuera el escriba de la expedición del Almirante chino  Zheng He, eunuco de religión musulmana y principal Consejero del emperador Yongle, de la dinastía Ming.

Según la teoría del ex comandante de submarinos nucleares británico Gavin Menzies, y basada en documentación recogida durante más de 15 años en museos, archivos y puertos de todo el mundo, esta colosal flota china se hizo a la mar el 5 de marzo de 1421, adelantándose al menos en 70 años a la expedición de Cristobal Colón.

Menzies sostiene que en 1421 más de un centenar de barcos chinos alcanzaron las islas de Cabo Verde, entre Sudamérica y África, y allí se dividieron en tres expediciones mayores que luego se volvieron a reunir en China, recorriendo miles y miles de millas naúticas, descubriendo nuevas tierras por los cuatro puntos cardinales.

Gavin afirma que, en su momento de mayor esplendor, la flota china llegó a contar con 317 barcos transoceánicos enormes, capaz de albergar una dotación cercana a los 30.000 hombres. Frente a estas cifras, parecen mínimos los medios de Cristóbal Colón, que llegó a contar con 17 embarcaciones y 1.200 hombres.

Para constituir dicha gigantesca flota, las construcciones navales chinas requirieron de una ingente cantidad de madera, lo que llegó a provocar una guerra con Vietnam cuando China expolió sus milenarios bosques.

Con esta fuerza armada, China se adelantó no sólo a Colón, sino que estuvieron en Australia y Nueva Zelanda muchísimo antes que Cook, y se anticiparon por lo menos en cuatro siglos a los europeos bordeando los dos polos.

Sin embargo, ironías del destino, fue una catástrofe humana la que se abatió sobre la gran flota china de hace casi 600 años. La monarquía que sucedió al emperador Yongle tenía unas claras ideas conservadoras del confucionismo, que detesta el caos y los cambios, promulgando la inmutabilidad de los conocimientos tradicionales, siendo uno de sus principales dogmas llamar a “no alterar el curso natural de las cosas”.

Hubo una conspiración general contra la casta de los eunucos, quienes tenían influencia directa sobre los emperadores, basada, entre otros, por dos motivos fundamentalmente: la rebelión de los provincianos contra los inmensos gastos e impuestos que significaba el mantenimiento de una flota de tales proporciones; y segundo, la burocracia reaccionó contra la clase de los mercaderes, quienes estaban celosos del poder alcanzado por los eunucos y la marina. 

Como consecuencia, China suspendió la construcción de sus gigantescas naves, desguazó la flota existente y el aislacionismo triunfó tras la muerte del insigne almirante musulmán.

Adjunto enlace al canal de YouTube donde se puede visionar documental del canal Historia al respecto:

www.youtube.com/watch?v=gWkuJ1O8Dh0&list=PLlAUVIAPs1e7879W-TLh-y44cx7i4SE3t

 

El motivo de dedicar el ensayo de hoy a China es consecuencia de ahondar en una reflexión, buscando la similitud de lo acontecido hace casi seis siglos con lo que está a punto de suceder en la actualidad, que no es otra cuestión que la constatación de la supremacía de China como la nueva superpotencia conquistadora del mundo.

También conocida como la “fábrica del mundo”, estamos ante una nación con ingentes recursos naturales (ocupa una gran parte de Asia) y humanos (1.357 millones de personas aproximadamente).

Estamos además ante una economía con una estructura de costes con la que no se puede competir en la actualidad. Su potencial nuclear militar, así como una relevancia política mundial cada vez más significativa, hace de esta nación un imparable colonizador del siglo XXI.

Sólo es cuestión de tiempo, cada vez menos (en un par de años China sobrepasará en las principales magnitudes macroeconómicas a EE.UU), que al igual que sus ancestros ya hace cientos de años, la actual “flota china” encarnada en su inigualable poder económico y diplomático arribe a los puertos del mundo entero.

Sin embargo...¿Volverán de nuevo Confucio y sus axiomas doctrinales?

 


[1] Con muchas virtudes (significado nombre chino)

[2] 1403 – 1424 de nuestra era

[3] Se le conocía indistintamente por dos nombres: Zheng He o Cheng Ho

[4] ¡Dios es grande!

 

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