LA ONU

17.10.2015 16:25

Según su propia Web oficial, la primera vez que se utilizó el término UN (United Nations) fue el uno de enero de 1942, en plena segunda guerra mundial, y su autor el entonces presidente de los Estados Unidos Franklin D. Roosevelt. Se trataba de la firma de la Declaración de las Naciones Unidas por parte de 26 naciones, en virtud de la cual se comprometían a seguir luchando contra las potencias del Eje1.

El 26 de junio de 1945 fue firmada la Carta de las Naciones Unidas por representantes de 50 países. Polonia no estuvo representada, pero la firmó más tarde.

Naciones Unidas (UN) empezó a existir oficialmente el 24 de octubre de 1945, después de que la Carta fuera ratificada por China, Francia, la Unión Soviética, el Reino Unido, los Estados Unidos y la mayoría de los demás signatarios.

Estos cinco países se erigen en miembros permanentes del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas, lo que podríamos denominar como el núcleo duro de una institución que en la actualidad cuenta con 193 Estados miembros.

Los principales órganos de Naciones Unidas son:

Asamblea General: 193 miembros. Constituye el foro donde se debate todo tipo de cuestiones internacionales.

Consejo de Seguridad: 5 miembros permanentes y 10 no permanentes. Los miembros permanentes, tienen entre otros, el privilegio de derecho de veto. Es decir, cualquiera de estas cinco naciones puede bloquear cualquier decisión con su voto negativo. ¿Sistema democrático o anacronismo?

Consejo Económico y Social: 54 miembros. Es el órgano encargado de la coordinación de los diferentes organismos especializados, así como de los numerosos fondos y programas. Igualmente actúa como foro para el debate de cuestiones internacionales de índole económica y social, formulando las correspondientes recomendaciones.

Corte Internacional de Justicia: 15 jueces. Con sede en La Haya (Países Bajos), es el órgano judicial de Naciones Unidas. Es la responsable de dirimir, conforme al derecho internacional, sobre las controversias de orden jurídico entre Estados, así como  emitir opiniones consultivas respecto a cuestiones jurídicas que se le realicen.

 

Por lo tanto, como puede apreciarse, las decisiones del Consejo de Seguridad son las únicas que los Estados Miembros están obligados a cumplir, ya que los demás órganos de Naciones Unidas sólo realizan recomendaciones.

¿Somos por lo tanto verdaderamente conscientes del poder que reside en manos de unas pocas naciones?  ¿Cuál ha sido el mérito de estos países para constituirse en jueces del devenir mundial? Una vez más, como algo inherente y congénito a nuestra propia naturaleza, la fuerza o la amenaza de su uso, es argumento suficiente para el escalafón mundial. Si nos limitamos a realizar la reflexión únicamente desde el punto de vista histórico, cabría decir que fue derecho legítimo de los vencedores en la segunda guerra mundial el constituir y organizar una Institución que se dedicase a prevenir en el futuro otro desastre cuyas consecuencias, probablemente, implicarían la extinción de la raza humana. También es justo reconocer que si no fuese por ellos, probablemente ahora todos estaríamos saludando a diario con la mano alzada.

Sin embargo, no debemos cometer el error de ser tan simplistas de seguir viviendo anclados en el pasado.

Debemos evolucionar, ir más allá.

En aquél entonces, los 51 miembros fundacionales se comprometieron a mantener la paz y la seguridad internacionales, fomentar entre las naciones relaciones de amistad, promover el progreso social, la mejora del nivel de vida y los derechos humanos.

En efecto, deseos de buena voluntad y dictados por el sentido común. Promulgados además en una época en la que el ser humano acababa de salir de un trágico y vergonzoso periodo, inolvidable para el devenir de los siglos.

Sin embargo, ¿Se tiene en la actualidad esa percepción de buena Fe y justicia entre los países?

Miremos donde miremos nos encontraremos con actuaciones claramente criticables. EE.UU preocupado por conservar su papel de líder mundial; China por intentar entronizarse en lo que considera un cambio de ciclo histórico. Obviamente los norteamericanos no podrán evitar ser relegados de ese liderazgo, ya que no disponen ni de la población, ni de la estructura de costes, ni de la mentalidad laboral que poseen los chinos.

¿Nos es tan difícil intentar prever el futuro y corregir errores presentes? No es necesario realizar un gran ejercicio de imaginación para ver que con el paso de los años, y a medida que la sociedad china vaya evolucionando y madurando, irán adquiriendo la mentalidad legítima de exigencia y adquisición de unos derechos que les lleven hacia un anhelado estado de bienestar que evidentemente ahora no poseen en comparación con sus homólogos norteamericanos y europeos. Lo que implicará, tarde o temprano, un incremento en la estructura de costes de la economía china, desembocando a su vez en una disminución de la rentabilidad, que provocará su pérdida de competitividad frente a otras naciones o bloques que en ese momento coyuntural sí tengan contenidas sus estructuras de gastos. Y de nuevo, una vez más, se volverá a repetir el ciclo de la lucha por el liderazgo económico mundial.

Europa, como tantas veces a lo largo de la historia, no es capaz de encontrar una posición común que haga de los europeos un verdadero pueblo unido, capaz de poder cooperar en poder dar el tan necesario paso hacia la siguiente etapa, una evolución real en las relaciones humanas.

¿Es verdaderamente incapaz el ser humano de avanzar?

Con o sin connotaciones religiosas, ¿Seremos capaces alguna vez de vernos como hermanos y dejar totalmente a un lado las nacionalidades para intentar progresar?

Quizá llegue el día que nos podamos desprender de nuestras mochilas, dejar aparte nuestros prejuicios y poder caminar sin banderas, como una única raza: la humana.

Desgraciadamente tal vez nos toque esperar y necesitemos un impulso externo para poder hacerlo: encontrar señales de vida inteligente fuera de nuestro planeta.

Y llegado o no este hipotético caso, ¿No estaremos perdiendo el tiempo de evolucionar en busca de un estado de felicidad desconocido y sólo aparentemente inalcanzable en la actualidad?

Reflexionemos.

 

Permíteme invitarte a la lectura de una novela donde dicha Institución configura el eje central de la trama: "El viaje del arcángel" 

www.editorialkolima.com/producto/el-viaje-del-arcangel-ebookpapel/


1Berlín-Roma-Tokio, representando el conjunto de países (Alemania, Italia y Japón) que lucharon contra los Aliados durante la Segunda Guerra Mundial.

 

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