ARQUEOLOGÍA: VICTIMA INOCENTE

11.09.2014 08:21

Hoy hablaremos de una víctima silenciosa, inerme, testigo como nadie de los acontecimientos de la humanidad.

Efectivamente, podemos definir a la Arqueología como el instrumento de la historia para luchar contra el olvido, la sinrazón. Ella nos permite recordar acontecimientos que evidencian la evolución de nuestra especie, nos muestra la grandiosidad de imperios perdidos o la falta de sentido común y amor por el prójimo en líderes nacidos para conquistar y dominar. Igualmente, nos permite admirar las maravillas realizadas en otras épocas, en otros tiempos.

¿Quién no siente fascinación admirando lo realizado por quienes pertenecieron a otra cultura, a otro milenio?

Sin embargo, diferentes factores como conflictos armados y falta de recursos económicos provocan la desaparición de nuestros vestigios del pasado, lo que impedirá el conocimiento necesario de quienes han de sucedernos para poder seguir evolucionando. El incendio de la magnífica Biblioteca de Alejandría por los romanos, el bombardeo del Partenón por la flota veneciana en su lucha contra los turcos, destrucción de innumerable patrimonio por los excesos y crudezas desarrollados por ambos bandos durante la II Guerra Mundial…

Ahora le toca el turno a Oriente Medio (Antiguo Oriente Próximo), una de las cunas de la civilización junto a otras culturas situadas a lo largo de valles ribereños asiáticos, como las del río Indo en el Subcontinente Indio y el Río Amarillo en China, así como la Civilización Caral del río Supe en la Sudamérica andina, antecediendo en 1.200 años a la civilización Olmeca de Mesoamérica.

Adjunto artículo esclarecedor de El País sobre el asunto:

cultura.elpais.com/cultura/2014/09/06/actualidad/1410019603_388557.html

Desprotección de las momias en Egipto por falta de recursos económicos, saqueos en la antigua ciudad de Palmira y las ruinas grecorromanas de Apamea o bombardeos en Ebla (lugares de Siria inscritos en la lista de Patrimonio Mundial de la Humanidad de la Unesco), parte de los 13 km con los que contaba el zoco medieval de Alepo (considerado el mercado cubierto más extenso del mundo) están hoy calcinados, también el castillo del "Crac de los Caballeros" (joya de la época de las Cruzadas e inscrito igualmente en la lista del patrimonio mundial de la Unesco) ha recibido un cañonazo de la artillería Siria...

La Arqueología permite que nos asomemos a mundos desconocidos, que forman ya parte del pasado, de la historia, pero que es necesario conocer para saber quiénes fuimos y sobre todo, dónde iremos.

Precisamente nuestro valor como especie no sólo es poder dejar huella en el curso de la historia, sino tener la posibilidad de remontarnos en ella y así poder analizar los hechos y acontecimientos que ocurrieron en el pasado, no sólo para admirar su majestuosidad o su importancia, sino también estudiar las desgracias en forma de guerras o miserias vestidas de epidemias que diezmaban las poblaciones…

Mediante el estudio de la antiguedad a través de esta ciencia podremos alumbrar a las generaciones futuras.

Sin embargo, hoy al igual que ayer, el ser humano vuelve a tropezar en la misma piedra. No sólo no recurrimos a la historia para evitar errores en el futuro, sino que nuestros actos presentes destruyen los vestigios existentes del pasado, impidiendo a los que están por llegar disfrutar de lo logrado por sus antecesores a lo largo del tiempo.

Una vez más, el odio, la falta del olvidado y desterrado “sentido común” permite que sigan existiendo conflictos militares sobre la faz de la tierra, lo que provoca la pérdida de innumerables vidas humanas, en su mayoría inocentes y ajenos a los motivos que indujeron a sus pretendidos dirigentes declarar la guerra.

Y con ésta, vienen de la mano dos consecuencias que impiden a los pueblos progresar: la ruina económica y el hambre.

La hipoteca económica que supone un conflicto armado no sólo influye en la falta de medios para subsistir a quienes tienen la desgracia de pertenecer a la generación presente, sino que también se materializa en el círculo vicioso que se entra al implicar, la escasez de medios, un sistema de toma de decisiones basados en la jerarquía del concepto “mal menor”, donde por desgracia tanto la cultura como la educación suelen estar a la cola de las necesidades para los gobernantes, siendo la Arqueología una de las grandes damnificadas, victima silenciosa en el terreno abonado del analfabetismo e incultura generalizada, constituyéndose en la droga que adormece a los pueblos, privando a las generaciones siguientes de un desarrollo evolutivo necesario, inherente a la propia constitución del ser humano.

Defensora infatigable de las Antiguas Civilizaciones, la arqueología se responsabiliza de su publicación (o denuncia en casos como el que atañe al presente artículo) para conocimiento universal de todos.

Esta ciencia también pone de manifiesto enigmaticos descubrimientos arqueologicos que ponen en duda la historia que los gobiernos y todas las instituciones educativas nos quieren hacer creer: Huellas con calzado (entre 300 y 600 millones de años de antiguedad), cráneo con orificio de proyectil de hace 40.000 años, piezas de nanotecnología (tecnologia microscópica) con una edad comprendida entre 20.000 y 318.000 años...

Como en otros aspectos de la vida cotidiana, el actual estatus científico tiende a suprimir, rechazar o ignorar evidencias cuya aceptación entraría en conflicto con las teorías comúnmente aceptadas.

¿Encubrimientos arqueológicos para sostener los dogmas científicos, históricos y religiosos?

Sin embargo, aunque no ofrezca pruebas concretas, también el pasado nos abre las puertas de la imaginación a las más sugerentes posibilidades...

Os adjunto el siguiente video:

www.youtube.com/watch?v=8m1RvrusrlE

 

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